En la antigua biblioteca
El conocimiento se disolvía…
Por las fisuras el agua entraba
Y coloreaba el salón marrón
Miles de palabras escritas se callaban
Mientras las perlas hablaban de la perfección
Era un sueño, una previsión
El día amaneció gris
Llovía fuerte
El viento rompía los árboles
Soplaba el desatino
Ella se cortó un dedo con el cuchillo
Y la sangre vino a decir:
Destino
Un encuentro místico
Ojos de espejo
Él hablaba la lengua de su dragón
Ella lo tenía adentro
Del hombre, la visión
En la tierra del más allá,
Ellos se enamoraron…
Nadie lo sabía
Ella lo deseaba en silencio
Él a ella le mentía
Los misterios gritaban
Eros lloraba…
El cielo triste oscurecía
El lenguaje de las estrellas
De nada les valía
Ella era cobarde
Él no podría…
Como la magia de la anunciación
Él la penetró desde la mente
Sin duda él tenía la espada más potente
Ella se quedó embarazada de amor…
Inconsistente
Subió la marea
La llamaba su tierra
Ella tuvo que partir…
Cogió su bote en la orilla del mar y
Neptuno la condujo a una nueva vida por venir
Mirando hacia atrás
Sentía el poder opresivo de la realidad
Pero tenía en el vientre
Una raridad
Cuenta la gente que tuvo su hijo en alta mar
Que el niño nació y ya sabía volar
Ella lo dejó partir hacia la tierra del más allá
Sabía que el Nunca era su hogar
Ahora vive sola en una casa muy lejana
Hay un unicornio en la pared de la habitación
Bello, puro, fantástico
Hijo de su imaginación
Imagen de su pasado,
Verdad que no conoció en los dedos
De lo bello, la condición

Ana Maria Pacheco
Hay perlas, libros y flores en su nuevo hogar
El peso del tiempo ya no lo puede quitar
Pero el futuro le recuerda su faceta inmortal
Y las estrellas le darán otra oportunidad
Una vida posible
Una vida mortal
Una vida mortal
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